El nuevo partido, encabezado a nivel nacional por Guadalupe Acosta Naranjo, deberá demostrar en las urnas que puede construir una alternativa política más allá de los cuadros provenientes de otros institutos.
El nuevo partido político Somos México se encuentra ante su primera gran prueba electoral, en medio de cuestionamientos sobre su integración, su agenda política y el financiamiento público que recibirá como instituto político.
La organización, encabezada a nivel nacional por Guadalupe Acosta Naranjo, reúne entre sus filas a figuras con trayectoria en partidos como el PAN, PRI y, principalmente, el PRD, situación que ha generado críticas de quienes consideran que se trata de políticos que buscan mantener presencia y privilegios dentro de la vida pública.
Uno de los principales señalamientos gira en torno a las prerrogativas, es decir, los recursos públicos destinados a los partidos políticos para el desarrollo de sus actividades. Sus críticos cuestionan que el nuevo instituto tenga como principal interés acceder a ese financiamiento proveniente de recursos públicos.
También se ha puesto en duda la capacidad de Somos México para consolidarse como una verdadera alternativa de oposición, debido a la falta de una agenda política propia que permita diferenciarlo de otras fuerzas partidistas.
Los cuestionamientos apuntan a que, más allá de presentar a sus integrantes como ciudadanos, intelectuales o pensadores independientes, buena parte de sus dirigentes cuenta con una larga trayectoria dentro de diferentes partidos políticos.
La verdadera prueba llegará con su primera elección, en la que el nuevo instituto deberá competir sin alianzas con otras fuerzas políticas. Será entonces cuando los ciudadanos determinen en las urnas si existe respaldo suficiente para que la organización se consolide.
El antecedente del PRD también forma parte del debate. El partido que durante décadas tuvo una presencia importante en la política nacional llegó a gobernar 13 entidades, pero finalmente perdió su registro como partido político nacional tras los resultados electorales.
Ahora, Somos México tendrá que demostrar que puede construir una base ciudadana propia y ofrecer propuestas capaces de convencer al electorado.
Más allá de las críticas por su origen y financiamiento, las urnas serán las que determinen si el nuevo partido logra convertirse en una fuerza política con futuro o termina siguiendo el camino de otros institutos que no lograron conservar el respaldo ciudadano.


