La contratación de un ex policía señalado por presunta violencia contra su expareja e incumplimiento de sus obligaciones alimentarias desató cuestionamientos contra Alberto “Tito” Basulto, director del Instituto Promotor de Ferias de Yucatán, debido a que el señalado ocupa un cargo en el área de Seguridad y Vigilancia de la Feria de Xmatkuil.
De acuerdo con los señalamientos difundidos, José Eladio Perera Cu, quien habría salido de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) durante la administración anterior por presuntos actos de violencia contra las mujeres, fue incorporado al equipo de trabajo de Basulto hace aproximadamente dos años.
La controversia también gira en torno a la presunta falta de manutención para su hijo, de ocho años de edad. Según la denuncia, el trabajador llevaría cuatro años sin cumplir con esta obligación, pese a contar con un empleo formal y percibir ingresos provenientes del instituto.
Información atribuida al portal de transparencia indica que Perera Cu ocupa el puesto de supervisor de Seguridad y Vigilancia, con un sueldo mensual de 14 mil 737 pesos. A esta cantidad se sumarían pagos por ajuste al calendario, prima vacacional y aguinaldo, conceptos que elevarían sus percepciones anuales.
La denuncia sostiene que existen procedimientos relacionados con el presunto incumplimiento de sus obligaciones alimentarias. También le atribuye expresiones en las que presumiría contar con contactos influyentes para evitar una resolución judicial en su contra. Estas afirmaciones, sin embargo, requieren corroboración documental y la postura de la persona señalada.
Cuestionan presuntos negocios dentro de la feria
Los señalamientos no se limitan al ámbito familiar. También se acusa a Perera Cu de presuntamente utilizar sus relaciones con directivos del Instituto Promotor de Ferias para obtener beneficios dentro del recinto, entre ellos el supuesto cobro a personas que ingresarían sin boleto a la zona VIP durante los conciertos.
Hasta el momento, estas acusaciones deben considerarse señalamientos pendientes de verificación independiente.
El caso pone bajo escrutinio los criterios de contratación y supervisión del Instituto Promotor de Ferias, así como los controles sobre el acceso a zonas especiales durante los espectáculos de Xmatkuil.
La polémica adquiere mayor relevancia en el contexto de las acciones contra la violencia hacia las mujeres y el incumplimiento de las obligaciones alimentarias, asuntos que afectan directamente los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Ahora, la atención se centra en conocer si el Instituto Promotor de Ferias tenía conocimiento de las denuncias contra el trabajador, qué criterios se utilizaron para su contratación y si existen investigaciones sobre los presuntos cobros irregulares.



